Los sucesos de la macrofiesta de Madrid Arena podrían haberse evitado

Roger Ventura 3rB

En la Fiesta que se celebró el pasado 1 de noviembre en el recinto Madrid Arena  se produjo una avalancha humana en la que murieron cuatro chicas  una quinta resultó herida de gravedad. El suceso ocurrió en un pasillo de 13 m de largo por 3 m de ancho  para un aforo máximo de 10.500. La tragedia ocurrió cuando a las tres de la mañana el especial DJ invitado salió a actuar y en ese estrecho pasillo se acumuló la gente que se quería ir de allí con la gente que estaba en las gradas y quería ver desde más  cerca a su ídolo en la pista. Tras los empujones  y la acumulación de gente, se sucedieron 4 muertes por avalancha humana.

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El informe policial cita textualmente que el aforo de 10.500 personas estaba  “sobradamente sobrepasado” y varias fuentes corroboran que se podría haber vendido unas 18.000 entradas. Por otra parte, el Sindicato Unificado de Policía (SUP) ha hecho pública hoy un acta de 2006 en la que el antiguo coordinador de seguridad del recinto dudaba sobre las condiciones de seguridad del pabellón y, además, confirmaba que el ‘Telefónica Madrid Arena’ carecía de licencia de funcionamiento desde aquel momento hasta el día de hoy. Además, se ha descubierto la supuesta relación de amistad del vicealcalde con el dueño de Divertt –empresa organizadora- ya que cuando el dueño de la empresa se casó, pidió expresamente que oficiara la ceremonia el vicealcalde -aunque por distrito no le tocaba- alegando que entre ellos había una relación de amistad. Lo más grave son las presuntas irregularidades con administraciones públicas: 51 incidencias que suponen una deuda con el estado de 26.047.130 millones de euros.

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Puesto que las macro fiestas son un arma de doble filo ya que con frecuencia se producen incidentes de cierta gravedad y, a veces, acaba alguien muerto y/o herido, yo creo que habría que prohibirlas por ley. Pero esto no interesa porque alguien gana dinero. Además, estos eventos suelen contratarse a empresas que, en ocasiones, tienen relaciones fraudulentas con los responsables municipales.

Por ello, considero que los cargos municipales –que son nuestros representantes- han de ser un modelo de transparencia en su gestión y, además, han de revisar aquellas actuaciones que supongan un peligro o un perjuicio para la población. Las macrofiestas no es, quizás, la mejor manera de divertirse. Y no se han de promocionar. Además de causar numerosos problemas y costar mucho dinero a los ciudadanos (seguridad, actuaciones sanitarias, controles de tráfico…) solo se justifican por las ganancias de unos pocos que buscan el lucro personal. Y cuando ocurren desgracias como las de Madrid Arena, nadie es responsable y empezamos a enterarnos del poco control que se tiene de estos eventos.