El cosmopolitismo en el nuevo mundo

Àger Pérez, 2º Bachillerato A

 Ser parte de algo especial te hace especial

La sociedad no es estable. Cada día es un poco menos sólida y se convierte en un fluido adaptable y vibrante. Pero, ¿acaso es eso negativo? Los valores y las estructuras rígidas del siglo XIX han mutado para dar lugar a un modelo de redes, una sociedad regida por infinitas conexiones que nos abre infinitas posibilidades.

Aunque algunas personas puedan opinar que el desarrollo y la globalización están provocando la pérdida de la humanidad y solo contribuyen al individualismo, no deja de ser una evolución que dirigida en una dirección correcta permite crear un sentimiento cosmopolita. Sentirse ciudadano del mundo no debe significar perder el sentimiento de pequeña comunidad o caer en una reclusión en uno mismo.

El cosmopolitismo en el nuevo mundo

Ser ciudadano del mundo puede llevarnos a crear una inteligencia colectiva, que nazca de la colaboración de personas de alrededor del mundo. La nuestra se ha convertido en una sociedad sin barreras, vivimos en una época de transición entre dos mundos completamente distintos, el nuevo mundo se presenta enormemente acelerado, con una aparente libertad bajo un control mucho mayor, un mundo que da suma importancia a la realización personal de cada individuo, realización que no se puede cumplir sin los vínculos del individuo con diferentes personas. Este periodo es el periodo de la creatividad, las personas innovadoras son las que realmente son exitosas. Ya no basta solo con tener talento o inteligencia, las creaciones más valoradas son aquellas que permiten mejorar el mundo, conseguir que la gente sienta que es parte de este todo y que contribuye a dejar las cosas un poco mejor de como las encontró.

Diversas creaciones de este carácter cuentan ya con millones de colaboradores, que quieren ser ciudadanos del mundo. Un ejemplo es Postcrossing, un proyecto muy original que consiste en intercambiar postales con postcrossers de alrededor del mundo. El procedimiento es muy simple: los usuarios añaden su dirección postal y su correo electrónico en la página web del proyecto. Hecho esto, reciben un correo electrónico con la dirección aleatoria a la cual deben mandar una postal material. La dirección postal del primer usuario se envía a otro usuario aleatorio. Así, se envían postales a diferentes continentes y se reciben postales de lugares como Japón, Rusia o Estados Unidos. El objetivo de esta idea es recuperar el encanto de las postales escritas, la ilusión al encontrar una postal en el buzón, y a la vez conectar a gente de mil lugares distintos que no tienen ninguna relación pero que dedican diez minutos de su tiempo a escribir algo bonito que alegre el día a un desconocido.

Otra página, que ejemplifica mejor la solidaridad creciente entre los nuevos cosmopolitas, es Care2.com que se define como la comunidad más grande de la red para llevar una vida sana y verde (en el sentido ecológico) a la vez que se toma parte en causas importantes como los derechos humanos y animales, los conflictos armados, o simplemente proyectos artísticos. Esta comunidad cuenta con más de 21,000,000 usuarios que pueden participar en las causas por medio de firmas y difundiendo las peticiones en redes sociales, o bien haciendo un donativo directamente desde la web.

Finalmente, podemos observar también cómo ha cambiado también el concepto de privacidad y cómo la solidaridad a pequeña escala ha aumentado exponencialmente en fenómenos como el home swap. Este movimiento consiste en intercambiar la casa con otra familia de una ciudad distinta para así poder veranear de forma más asequible, un método parecido al couch surfing. Couchsurfing.org es una comunidad muy exitosa, mencionada en medios como National Geographic o The New York Times, y que propone una novedosa manera de viajar por el mundo: durmiendo en sofás. Cuenta con adeptos en prácticamente todas las capitales turísticas del mundo, desde Barcelona y Vancouver, hasta Tokio y Buenos Aires. Al ser una comunidad tan grande, es imposible no encontrar un sofá libre en el destino deseado.

En resumen, aunque en apariencia pueda parecer que la nueva sociedad nos vuelve seres egoístas encerrados en nuestros pequeños espacios y solo preocupados por consumir y ser exitosos, el mundo nunca había estado tan unido, y se pueden conseguir cosas increíbles que antes no se podían ni soñar. La gente colabora entre sí más que nunca y estamos dispuestos a abrirnos al mundo. Solo hace falta pensar un poco: campañas solidarias, manifestaciones, flashmobs, couch surfing, postcrossing, festivales, etc. Queremos compartir nuestro tiempo, gastarlo en los demás y conectar con el mundo. Y es que esta ciudadanía mundial nos ha llevado al deseo irreprimible de formar parte de algo, porque en el fondo nos sentimos terriblemente solos.