“Escrache”, una nueva forma de presión política

Guillem Martín y Ismael Ruiz 3rD

EL “escrache” es un tipo de manifestación en la cual un grupo de personas se dirigen a la casa o lugar de trabajo de alguien a quien se quiere denunciar. Con esta nueva forma de presión lo que se pretende es visibilizar el desacuerdo y el malestar respecto a la actuación de esa persona sobre temas de interés común.

Escrache

El “escrache” surge en Argentina por una reacción ante la impunidad de los dictadores que habían actuado con violencia y sin consideración con la gente.

En las últimas semanas, esta forma de presión se ha extendido a nuestro país. Algunas sedes del PP en Madrid y sus dirigentes han estado en el punto de mira de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), que han llevado a cabo “escraches” para “presionar” a los políticos con el fin de que actúen para frenar la situación de los desahucios.

Precisamente, a la concejala presidenta del PP por el municipio Puente de Vallecas, y diputada nacional, Eva Durán, le hicieron un “escrache” en la Junta Municipal, si bien ella no lo considera como tal pues no se sintió “intimidada” al no ver que afectara a su vivienda o entorno familiar.

Otro de los más sonoros “escraches” ha sido el que le hicieron al presidente del PP de Colmenar Viejo y alcalde del municipio, Miguel Ángel Santamaría, el pasado 10.04.2013, a las puertas de su domicilio en donde convive con sus padres. Allí, un grupo de unas 20 personas le “intimidaron”, en palabras del propio regidor.

Tras dejar papeles pegados de la campaña por todas las paredes, este grupo se trasladó a la sede del PP de la localidad así como a las puertas del Ayuntamiento, en donde estaba el propio alcalde y en donde la policía les prohibió el paso.

Pensamos que el “escrache” es una forma de poner de manifiesto la impotencia de la gente ante el abuso de determinadas autoridades y la vulneración de algunos derechos que se consideran fundamentales. Es en momentos en los que falta democracia cuando este tipo de presión surge para visibilizar el malestar de los ciudadanos. No obstante, hemos de ir con cuidado ya que esta presión puede convertirse en una persecución y derivar en males mayores.