La televisión, la publicidad y lo que nos transmiten

Aina Milà, 2n Batxillerat C

La televisión y la publicidad son dos fuentes de gran valor, en nuestra forma de vida. Así pues, no es de extrañar que, la discriminación sexista esté muy presente en estas dos plataformas. Aunque cada vez menos, los perfiles que vemos en los anuncios, programas, series y películas son, la mayoría de las veces, estereotipos que siguen un estilo muy claro de separación entre mujer y hombre.

Los estereotipos en publicidad

 En principio, parece que la televisión ha cambiado mucho en los últimos años pero, aunque podemos ver mujeres ejercitando como policías, detectives y espías, siguen siendo ellas las que se ocupan de las tareas de la casa y del cuidado de los niños.

 Las actitudes de más del noventa por ciento de los personajes en las series y películas siguen, aún, estereotipos muy anticuados. Mujeres obedientes, indefensas y atentas a su marido y hombres fuertes, valientes y poderosos. En los casos de las series, es ficción pero, los anuncios no están, tampoco exentos de esta clasificación.

 Poco a poco parece que los publicistas van cambiando sus técnicas pero, aún hoy en día, en pleno siglo XXI muchos anuncios poseen un tono machista y retrógrado, como si de inicios del siglo pasado se tratara. Usando ejemplos; las marcas de detergentes, en algunos casos, parece que los hombres empiezan a pisar este terreno pero, hay muchos que aún usan estrategias totalmente machistas. Hay una marca en concreto que usa el eslogan siguiente, literalmente: “¡Pruébalo tu misma!” Es evidente que están vendiendo su producto solo a las mujeres.

 Pero esto no es todo. En los anuncios de coches, siempre son ellos los que conducen y, hasta hay uno, que usa una mujer vestida con un corsé negro, digna de una ‘casa de un burdel’, que llama a los hombres a acercarse a un taller mecánico. Un anuncio que deja los hombres como unos simples y necesitados sexualmente y las mujeres como, simplemente, un arma de seducción y al servicio de los hombres.

Publicidad y estereotipos1

 Sin embargo, todos estos hechos no tendrían ningún sentido si no fuera porque tanto la televisión como la publicidad, en todas sus expresiones, son dos grandes influencias en la actualidad. En la televisión vemos todo tipo de personas y nos identificamos con ellas, intentamos parecernos a los famosos y a los personajes de las series, imitando su manera de vestir pero, posiblemente, de manera inconsciente, su comportamiento es, también, un camino a seguir, a imitar para muchos de nosotros.

 Así pues, parece que estos comportamientos discriminatorios no desaparecerán de la sociedad hasta que no estén presentes en la televisión pero, ¿no sería más sencillo que las personas fuéramos capaces de decidir qué comportamientos seguir i cuáles despreciar? Tiene que ser una decisión propia, de cada uno, para intentar cambiar la sociedad, estos comportamientos y otros parecidos que arrastramos desde hace demasiado tiempo.

 En definitiva, podemos afirmar el poder de convicción que tienen estas dos plataformas, televisión y publicidad, y lo fácil que es, para los creadores de series, películas, anuncios y otros contenidos, hacernos ver ciertos comportamientos que acabamos imitando.  No obstante, los espectadores tendríamos que ser capaces de diferenciar qué información, contenidos y elementos nos interesan y a cuales ni siquiera vamos a darles un mínimo valor, viéndonos, pues, como sujetos independientes, menos influenciables y aptos para decidir aquello que merece la pena.

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