La obesidad

Nicole Ruiz y Helena Carrasco, 3ºD

 La obesidad es un problema de salud pública a nivel mundial. Pero no siempre ha sido una enfermedad, en su día fue considerada un modelo de salud y de vigor. Antiguamente, en las mujeres la obesidad era un signo de fertilidad y por eso era un valor. Sin embargo, con la aparición de las culturas guerreras aquel modelo humano se convirtió en un signo de holgazanería.

En la actualidad, España es el país de Europa con mayor tasa de obesidad ya que afecta a uno de cada cuatro adultos y a uno de cada tres niños; es decir, una de cada 10 personas  tiene obesidad y dos, sobrepeso.

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 El problema

Este incremento constante se relaciona exclusivamente con cambios en los hábitos de vida. La aceleración con la que vivimos  produce un incremento del consumo de comida rápida, precocinada y rica en grasas. Los padres tienen un horario de trabajo muy extenso que les impide estar con sus hijos y atenderles adecuadamente con una buena alimentación. Por ello recurren a la comida basura, que es más rápida y a la que se han acostumbrado sus hijos.

 La utilización de las nuevas tecnologías hace que disminuya la actividad física y, por tanto, el aumento de peso en niños y personas adultas.  La vida se ha hecho cada vez más sedentaria y todos necesitamos activar nuestro cuerpo.

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Los niños cada vez más, piden a los padres dulces y bebidas azucaradas. Estos se las compran para no tener conflictos, ya que están cansados de trabajar todo el día. Así los niños están consentidos y estos productos tienen una gran cantidad de azúcares y grasas saturadas que provocan obesidad.

Por otra parte, la crisis no ayuda a mejorar este problema. Antes al contrario, lo empeora pues consumimos menos alimentos frescos (frutas y verduras) ya que son más caros. Y además, la falta de dinero provoca que  no se pueda practicar deporte en los gimnasios. Lo primero que suprimimos son los gastos que se consideran menos necesarios. Los adultos pueden practicar deporte en solitario, pero los niños y jóvenes necesitan tener estímulos y compañía que los animen a practicarlo.

La solución

Curar la obesidad es muy difícil, ya que trae aparejados problemas de autoestima, de rechazo social, hormonales, psicológicos… Por ello, lo mejor es evitar el sobrepeso mediante una comida saludable y ejercicio físico. Una vez que ya se tiene exceso de peso, hay que ponerse en manos de médicos y nutricionistas. Existen cuatro temas de alto interés en los programas destinados a prevenir la obesidad: la lactancia artificial al inicio de la vida y duración de la lactancia materna, consumo de bebidas azucaradas, tiempo que el niño permanece viendo la televisión y la  actividad física diaria.

Cualquiera de estos aspectos puede ser controlados por nosotros. Las madres han de ser conscientes de que los hábitos alimentarios se han de inculcar a los hijos desde niños.     Hay que acostumbrarles a comer de todo, pues el gusto también se educa. La labor de los padres para que sus hijos realicen actividades diferentes es fundamental: talleres de teatro, de música, de manualidades, idiomas, danza…. Así pues, la educación es lo más importante y lo más barato. Y los jóvenes han de ser también responsables de su salud y su vida. Así han de concienciarse de llevar una vida saludable.

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