Adicción a los videojuegos en diferentes edades

Edgar Perales, 3ºE

Hoy en día los chicos y chicas ocupan mucha parte de su tiempo jugando a videojuegos; sobre todo en vacaciones están mucho tiempo delante del ordenador, de la playstation, de la xbox, de la wii… Esto puede crear una adicción muy fuerte.

 Las autoridades del Instituto Nacional de Salud Mental (INSM) incitaron a que los padres y madres empezarán a supervisar los juegos que sus hijos  juegan en su ordenador y fijarles un  límite de tiempo para prevenir la adicción a dicho tipo de juegos.Adicción videojuegos1

 Los adictos a los videojuegos, llamados ciberadictos, pueden pasar horas y horas en su ordenador sin importarles el tiempo. La adicción puede llevarles a estados de fatiga, incomodidad y desorientación manteniéndoles en tensión constante que los puede llevar a cuadros depresivos o ansiedad.

 Además, los jugadores suelen actuar en soilitario o en comunidad “online”. Es decir, siempre suelen estar solos y les cuesta relacionarse con los demás cara a cara. Esta circunstacia puede ocasionarles trastornos de conducta (como mentir, coger dinero a sus padres), disminuir sus resultados académicos, o faltar a clases,  llegando en ocasiones a perder los estudios. Adicción videojuegos2

 En otras circunstancias, cuando hay una patología psiquiátrica asociada, los chicos y chicas pueden confundir la realidad con la fantasía del juego y presentar síntomas de agresividad .Una muestra de ello es lo que ocurrió el pasado 6 de enero de 2014, cuando un fanático del videojuego “Audition” asesinó a otro por una supuesta discusión por una relación amorosa dentro del juego. Y en Estados Unidos un norteamericano pasó 12 horas seguidas jugando al “GTA”; cuando salió a la calle mató a un taxista y le robó su taxi.

 Los niños y niñas cada vez más jóvenes empiezan a saltarse los límites de edad aconsejado en los videojuegos (los niños de 12 años juegan con juegos de mayores de 18). Sería recomendable que los padres revisen los juegos que juegan sus hijos y les pongan un límite de tiempo para jugar a dichos juegos, como por ejemplo no permitirles jugar entre semana.