Antropofobia, una fobia extraña

Noelia Pérez y Cristian Trimiño, 3ºB

La antropofobia, también llamada fobia a las relaciones interpersonales o fobia social, es el miedo patológico a las personas o a la compañía humana.

Antropofobia 1

La antropofobia es un subtipo de fobia social que tiende a  manifestarse con temor a ruborizarse al tener un  contacto visual; esto provoca un  malestar o incomodidad a estar en Sociedad, entre otras cosas.

Los que tienen este problema tienen un sentimiento exagerado de timidez e inhibición. Esa fobia produce temor a comunicarse con la gente. La antropofobia se confunde con timidez, pero es mucho más que eso. Invalida para vivir en comunidad.

Los expertos opinan

Los expertos piensan que los fóbicos a la sociedad deberían centrarse en sí mismos (saber con claridad quiénes son y comprender que tienen derecho a ser imperfectos) para sanarse. Depender únicamente de las opiniones ajenas hace que estén totalmente confundidos. Cuando las críticas son buenas, se envanecen, y cuando son malas, se deprimen. La persona demasiado susceptible tiende a valorar la opinión de los demás por encima de la propia y son muy permeables a las críticas y los elogios. Son muy sensibles y pueden caer en el victimismo extremo.

Este trastorno es tratable. Las personas tímidas pueden terminar  con TAS (Trastorno de Ansiedad Social). La timidez y la fobia no son similares. La antropofobia es el miedo al otro. Es ser alérgico a la gente. La ansiedad social es mucho más extrema que la timidez.

Antropofobia 2

En un nivel muy elevado, interfiere mucho en la vida cotidiana. Estas personas creen que hay personas que las observan constantemente  y que terceros las evalúan. Están convencidas de que tienen un auditorio permanente que les está prestando atención en el autobús, en la calle, etc.. Saben que esto es irracional, que no es lógico y que están sobre valorando las críticas de los demás. Pero no pueden hacer nada.

El reconocimiento del trastorno es fundamental

Las personas que tienen fobia social  pueden sanarse de esta enfermedad con la terapia cognitivo-conductual (TCC), en sus variantes individual y grupal, pero se requiere la voluntad del paciente para enfrentarse a situaciones que normalmente evitaría. Es fundamental el reconocimiento por parte del enfermo para iniciar la recuperación.