La risa y el bostezo ayudan a socializarnos

Irene López y Sara Estalella,3º C

La risa, igual que llorar o bostezar, es contagiosa. Tenemos unas neuronas espejo que se activan como respuesta a todos los sonidos, preparando los músculos faciales a entrar en acción. Sin embargo, la respuesta es más intensa en el caso de las risas y voces triunfantes, lo que no deja de ser una buena noticia, ya que la realidad no siempre permite presuponer que las emociones positivas sean más contagiosas que las negativas.

risa

Fue Sophie Scott quien interpretó este hallazgo particularmente socializador del experimento: “El hecho de que las emociones positivas activen el sistema de neuronas espejo en mayor medida que las emociones negativas nos permite comprender cómo las emociones positivas promueven la cohesión social”. La risa es contagiosa tanto en adultos como en niños pequeños; se puede comprobar porque cuando tú le sonríes a un niño pequeño, él también te sonríe.

No obstante, así como el estudio inglés demostró que las emociones positivas se contagian, otros demostraron que las negativas también pueden contagiarse. Por ello, es mejor compartir la alegría que la tristeza.

Por otra parte, también se han desarrollado teorías diferentes sobre la cuestión de por qué el bostezo es contagioso. La hipótesis más difundida o con más sentido es la de la empatía.

bostezo

Cuando vemos a un ser querido bostezar, la mayoría de las veces bostezamos nosotros también; por esto se ha llegado a la conclusión de que el bostezo se produce por imitación, igual que la risa. El ritmo del contagio es mayor con los parientes, en segundo lugar con amigos o conocidos y en tercer lugar con desconocidos.

Según estudios realizados, el bostezo es una forma de socializarse con las personas. También es un mecanismo para combatir determinadas emociones como el estrés, la ansiedad, el aburrimiento o la fatiga.

Así pues, vemos que tanto la risa como el bostezo son formas de empatizar que facilitan la socialización. Si queremos conectar con los demás, no olvidemos reír y bostezar.